me transporte a la Inglaterra del siglo XII, ha esa lejana tierra en la que la lealtad se suple por la avaricia de unos pocos.Ridley Scott no ha inventado nada, solo ha plasmado esos sueños locos que hacen que los hombres crean en ellos mismos y que puedan ser los salvadores de un mundo en el que el odio y el amor van siempre de la mano. Sinceramente, no soy nadie para legitimar la valía de un director que lo que trata es de llevar esta maravilla llamada Tierra a cada uno de nuestros corazones. Cada toma, cada plano es una obra en si mism@, consigue que algo se estremezca dentro de mi, que vuelva a creer en ese cine muchas veces olvidado en el que los hombres que se retratan se fundan con la magnificiencia de la Madre Tierra.
Gracias Sir Ridley Scott


No hay comentarios:
Publicar un comentario